jueves, 23 de diciembre de 2010

... y Colón tenía razón... por ahora

No hace mucho les comentaba en otro artículo (1), qué podemos suponer del inconsciente de un usuario del control remoto del televisor, utilizando la teoría psicoanalítica.

En este caso —como en otros—, muchas personas consideran que ese mundo interior no es posible, no existe, que sólo está en la imaginación delirante de los psicoanalistas.

También en este caso —como en otros—, esa suposición puede ser cierta o errónea.

Asegurar que conocemos la verdad no parece un juicio verdadero. Con preocupante frecuencia observamos cómo las afirmaciones más categóricas, han tropezado para no volver a levantarse.

Por ejemplo:

Personas de inteligencia incuestionable, afirmaron que la Tierra está en el centro del universo;

Con similar coeficiente intelectual, afirmaron que nuestro planeta es plano y no redondo;

Adolfo Hitler fue declarado el «hombre del año» en 1938;

La cocaína fue maravillosa durante décadas; los enemas hicieron furor; The Beatles era un conjunto mediocre; el teléfono, como invento, no tenía futuro; fumar fue maravilloso, elegante, estimulante y hoy es la causa de casi todos los males; las carnes rojas eran muy alimenticias, pero ahora son cancerígenas; la gripe H1N1, no se sabe si es peligrosa o un negocio para quien fabrica el Tamiflú (Laboratorio Roche).

Existen miles de verdades como estas, que mantienen a los cerebros pensantes de nuestra especie, convencidos, dubitativos y revisionistas.

El caso más claro de verdad indemostrable o no-verdadera, refiere a la existencia de Dios y, sin embargo, la inteligencia de algunos creyentes, puede acercarse a la de Einstein.

En suma 1: El psicoanálisis apela más a la inteligencia poética que a la inteligencia matemática e insisto: la inteligencia matemática (racional) es tan vulnerable que no merece la credibilidad que le asignamos.

En suma 2: no descarte que el control remoto extraiga de algunos usuarios, sus aristas más psicopáticas.

(1) El genocida con pantuflas

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