sábado, 5 de mayo de 2012

La diversidad de idiomas


 
La diversidad de idiomas quizá tiene su origen en la ambición regionalista, patriótica, narcisista y paranoica de los distintos pueblos.

Cuenta una leyenda bíblica que en cierto momento, algunos habitantes de Babel llevaron adelante el proyecto de hacer una torre que llegara hasta el cielo.

Supongo que la intención de aquellas personas era similar a la que tienen los que hoy gastan fortunas en conocer la Luna, Marte, Venus, Júpiter y otros parajes del cielo.

En un caso la teoría nos llevaba a curiosear en el Paraíso y en el presente la teoría nos lleva a mitigar la muy humana angustia de saber si estamos tan solos como parece.

La historia se completa cuando Dios, indignado por el atrevimiento de aquellos curiosos, les cambió el lenguaje de tal forma que no pudieran entenderse entre ellos.

Los pobres obreros no le entendían al alemán que pedía más ladrillos, los italianos avisaban que la comida estaba pronta y nadie aparecía, los franceses propusieron una idea genial que nadie entendió, y así llegamos a nuestros días; días en los que seguimos sin saber por qué existen tantos idiomas y días en los que los traductores se ganan la vida honestamente.

Nuestra imaginación, como siempre ocurre, propone soluciones humanas (antropomórficas) para todo lo que no tiene una explicación y así fue que inventamos una historia de transgresión y castigo divino para explicar algo que aún ignoramos por qué ocurrió (la diversidad de lenguas).

Conociendo (debí decir «imaginando») al ser humano como lo conocemos hoy, yo diría que la pluralidad de lenguajes no está causada por ningún castigo, mucho menos divino, sino que fue el exagerado patriotismo lo que llevó a que cada pueblo construyera su código, para que los extranjeros (amigos y enemigos), nunca supieran del pensamiento de los lugareños. ¡Puro narcisismo paranoico!

Otra mención a la «Torre de Babel» y al «narcisismo»:


(Este es el Artículo Nº 1.534)

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