jueves, 4 de octubre de 2012

Cadena de oraciones de los acreedores


   
Con «pensamiento mágico», alguien puede sobreendeudarse para que los acreedores queden obligados a rezar por la buena fortuna del endeudado.


Los seres humanos tenemos un cerebro que piensa de forma ilógica pero vivimos en una cultura que pretende actuar según la lógica.

Los niños naturalmente son irracionales y los rasgos de irracionalidad que continúan en nosotros hasta la vejez, son también rasgos infantiles, núcleos inmaduros, no desarrollados, primitivos.

Es normal encontrar en los niños y en los adultos poco desarrollados intelectualmente, lo que se denomina «pensamiento mágico».

Este se caracteriza porque la relación entre las causas y los efectos está determinada por la conveniencia del sujeto.

Por ejemplo, es normal que el pensamiento mágico segregue ideas tales como control mental, actividad de fuerzas sobrenaturales, supersticiones, ritos de eficacia solo admisibles por ese funcionamiento mental.

Alguien puede estar convencido de que solo podrá aprobar los exámenes si se viste con una determinada camisa.

La invalorable ventaja que tiene el pensamiento mágico es que permite organizar la lógica de los acontecimientos de forma totalmente personal, atendiendo la conveniencia y la satisfacción.

La certeza en que el pensamiento es una energía poderosa, capaz de alterar objetivamente la realidad externa a quien lo posee, va acompañada de ideas sobre cómo utilizar esa energía para beneficiar, perjudicar, defender, gestionar, resolver, sanar, enfermar, hacer justicia.

Rezar (orar) es una acción gobernada por el pensamiento mágico.

Con una cadena de oraciones, los creyentes imaginan provocar cambios de la realidad de validez objetiva, especialmente en temas de salud, amor y dinero.

Quienes poseen estas creencias pueden, por ejemplo, no privarse de ningún deseo contrayendo deudas para que los acreedores no tengan más remedio que «rezar» por la buena fortuna del endeudado.

Sobreendeudándose, el creyente resuelve su baja tolerancia a las frustraciones y se asegura una cadena de oraciones.

(Este es el Artículo Nº 1.667)

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